Una reflexión sobre cómo los factores globales redefinen continuamente el entorno de las inversiones energéticas y por qué la preparación estratégica constituye una ventaja competitiva.
El mercado energético mundial volvió a demostrar que la volatilidad no es una excepción, sino una característica propia de la industria.
El Estrecho de Ormuz fue nuevamente protagonista del nerviosismo de los inversionistas. La posibilidad de una interrupción del suministro impulsó el precio del petróleo, incorporando una prima de riesgo geopolítico que reflejaba la incertidumbre generada por las tensiones en Oriente Medio.
¿Qué sucede hoy?
El escenario cambió.
La recuperación del tránsito por el Estrecho de Ormuz, la reducción de las tensiones regionales y la decisión de la OPEP+ de incrementar su producción a partir de agosto modificaron nuevamente las expectativas del mercado. En pocos días, la conversación pasó del temor por una posible escasez a centrarse en un escenario de mayor oferta y presión sobre los precios.
Pero la noticia no es únicamente que cambiaron las expectativas del mercado.
La verdadera pregunta es: ¿quién cambió el escenario?
No fueron las partes de un contrato.
No fueron los operadores.
No fueron los inversionistas.
Fueron factores globales exógenos: acontecimientos externos que ninguna de las partes puede controlar y que, sin embargo, tienen la capacidad de transformar el contexto económico en el que una inversión debe ejecutarse.
Esto demuestra que, en ningún caso, el inversionista puede tener control absoluto sobre todos los riesgos de un proyecto energético. Puede identificarlos, medirlos, asignarlos contractualmente y diseñar mecanismos para mitigarlos; pero no puede impedir que factores externos modifiquen el escenario económico en el que la inversión deberá ejecutarse.
Los contratos distribuyen las obligaciones y los riesgos entre las partes. Los acontecimientos globales redefinen continuamente el escenario económico en el que esos riesgos deberán gestionarse.
Cuando se estructura un proyecto energético, las partes negocian obligaciones, garantías, mecanismos de pago, asignación de riesgos y procedimientos para resolver controversias. Sin embargo, ninguna cláusula contractual puede impedir que una decisión de la OPEP+, un conflicto geopolítico, una crisis en una ruta marítima estratégica o un cambio en la percepción del riesgo modifiquen el entorno económico bajo el cual esa inversión deberá desarrollarse.
En otras palabras, el contrato regula la relación entre las partes; el mercado redefine permanentemente el escenario donde esa relación debe ejecutarse.
Por esa razón, los grandes proyectos energéticos no se estructuran pensando únicamente en el precio del petróleo de hoy. Se estructuran para resistir escenarios cambiantes.
Un yacimiento puede estar técnicamente certificado. Puede contar con reservas probadas, estudios geológicos rigurosos, soluciones de ingeniería eficientes y proyecciones financieras sólidas. Sin embargo, todo ese trabajo puede perder valor si el proyecto no fue concebido para responder a cambios que se originan fuera del control de las partes.
Porque el verdadero desafío nunca ha sido eliminar el riesgo. El verdadero desafío consiste en identificarlo, comprenderlo, distribuirlo adecuadamente y desarrollar la capacidad de responder cuando el entorno cambie.
La última semana nos recordó que los factores globales pueden modificar el mercado en cuestión de días. Y esa realidad obliga a quienes participan en la industria energética a mantener una vigilancia permanente sobre los riesgos globales, y desarrollar la capacidad de adaptar oportunamente sus estrategias, sin perder de vista los objetivos de largo plazo.
Al final, la volatilidad no es una anomalía. Es parte del negocio.
Lo verdaderamente importante no es intentar predecir cada movimiento del mercado.
Lo verdaderamente importante es estar preparado cuando ese cambio ocurra.
Porque los mercados cambian.
Los precios cambian.
La geopolítica cambia.
La preparación es la única ventaja competitiva que no debería cambiar.
Reflexión final
La noticia pertenece al presente. La preparación pertenece al futuro.
Dimary Martínez — Socia, Martínez Natera Abogados Asociados. Energía, inversión y proyectos estratégicos.